Inconvenientes

 

Es una operación moderna, y los resultados han sido muy satisfactorios, mejor incluso que con la cirugía láser, sin embargo, el mayor riesgo está en la permanencia de un objeto extraño dentro del ojo, que supone ser la lente intraocular. A corto y medio plazo se trata de una operación muy fiable, pero a largo plazo podría favorecer el desarrollo de cataratas, o de tensión ocular (nadie lo sabe porque no ha transcurrido este tiempo para ningún paciente que se lo haya implantado). Sirva de ejemplo, el dato que ofrece la clínica Reinoso de Colombia del 4,8% de complicaciones en la tensión ocular (glaucoma) y un 2,5% en complicaciones de opacidad del cristalino (cataratas).

 

En cualquier caso, antes de realizar la operación, el paciente debe medirse la tensión ocular, y esta no debe ser superior a 21mm o 22mm de Hg. Tampoco seria buena referencia, si el cliente tiene familiares directos con glaucoma, pues hay casos en los que el glaucoma se hereda. En cuanto a las cataratas, más del 50% de la población tendrá cataratas a los 65 años, aunque podría adelantar la edad de implantación por llevar lente intraocular. Por último, está el posible riesgo de deslizamiento de la lente de la cavidad vítrea.

 

A pesar de los inconvenientes, un estudio con 294 personas (526 ojos) realizado por el fabricante Collamer que aparece en la revista Ophthalmology en Sept-2004, sólo el 0,6% están insatisfechos con la implantación de la lente ICL tras 3 años de la operación, pero también se asegura que los efectos a largo plazo y las complicaciones potenciales de los lentes de implante todavía no son conocidas.